Cibergrafía: http://www.monografias.com/trabajos71/tic-rol-profesor-universitario/tic-rol-profesor-universitario.shtml
P LEONARDO FAJARDO ALVAREZ

El maestro tiene una función esencial de mediador de la cultura y en el desarrollo del pensamiento del estudiante. Él planifica, organiza, selecciona, jerarquiza y ordena los propósitos y contenidos a ser trabajados. El debe garantizar que dichos propósitos y contenidos sean acordes con el nivel de desarrollo del estudiante, tanto a nivel cognitivo como socioafectivo. Su función esencial será la de favorecer y jalonar el desarrollo del estudiante; para ello, una condición indispensable es que sus niveles de desarrollo del pensamiento, de formación valorativa y de comprensión lectora sean altos, dado que solo así podrá impulsar a sus estudiantes a lograr dichos techos. Si él, por ejemplo, careciera de competencias inductivas, deductivas o argumentativas, muy seguramente no podría impulsar dichas competencias en sus estudiantes. De la misma manera, si no ha accedido a un nivel de comprensión lectora que le permita captar matices, formular hipótesis o hacer una evaluación crítica de los textos, muy difícilmente podrá llevar a sus estudiantes hacia una lectura interpretativa y crítica. Otra condición es que pueda realizar un seguimiento completo e integral del estudiante.



Los procesos cognitivos, valorativos y praxiológicos están demarcados por los contextos históricos y culturales en los que viven los sujetos, tal como lo demostró la Escuela Histórico-Cultural. En este sentido, una teoría, un sentimiento o una práctica no pueden comprenderse si se desconocen los contextos sociales, económicos y políticos en los cuales fueron gestadas.
Somos —como diría Alberto Merani (sicólogo argentino del siglo XX) — seres histórica y culturalmente determinados. De este modo, los individuos somos por nacimiento, nos mantenemos en el ser histórico por duración y realizamos nuestro ser en las circunstancias socioculturales en que nos toca vivir (Merani, 1976).
Nos hacemos las mismas preguntas que se hace la cultura, usamos sus mismos instrumentos culturales, mediáticos y tecnológicos, accedemos a los mismos libros y a los mismos medios de comunicación, redes de datos, películas, canciones y obras de teatro. Vivimos un mundo excesivamente pequeño, con los mismos problemas y con similares contextos personales, familiares, educativos, culturales y sociales. Por ello, es tan complejo ser creativo y por ello se parecen tanto nuestras representaciones mentales, nuestras estructuras cognitivas y valorativas, nuestras ideas y nuestros juicios de valor, al interior de una cultura y en un contexto y época histórica.
En términos de Merani y en una de sus obras más críticas de la sociedad de consumo: “La mayor parte de nuestras ideas son prefabricadas, clisés que la “comunicación social” facilita e impone. Ideas que aceptamos con ignorancia voluntaria porque delegamos en otros la tarea de pensar...” (Merani, 1980, p. 14).
El carácter social y cultural de todo proceso también puede comprenderse si se tiene en cuenta el seguimiento minucioso realizado por los enfoques histórico-críticos a los “niños criados por lobos” y las conclusiones que de estos estudios derivaron Merani y sus seguidores. Estos estudios mostraron el papel crucial de los mediadores en el desarrollo del individuo (Feuerstein, 1994), la imposibilidad de acceder al lenguaje ante la ausencia de convivencia con grupos humanos (Merani, 1979) y los gravísimos efectos sobre el desarrollo cognitivo y emocional en individuos carentes de mediadores de la cultura. Niños y jóvenes sin mediadores son “privados culturales” como los llamó Feuerstein, “retrasados pedagógicos” como los llamaría Merani o “disminuidos culturales”. en términos de Not (1992). Estos niños que sobrevivieron en selvas y bosques aislados de seres humanos, presentaban un nivel cercano a los animales en el desarrollo de sus funciones cognitivas superiores y carecían de lenguaje, amor, valores y pensamiento, ya que no habían podido acceder a la cultura humana. Eran humanos física y naturalmente, mas no culturalmente y ello impedía que culminara adecuadamente su proceso de humanización.
En este contexto, el hombre debe entenderse como un ser cultural. Un ser que solo se completa como ser plenamente humano por y en la cultura. De esta manera, como sostiene Morin (1999), “no hay cultura sin seres humanos y no habrá conciencia y pensamiento sin cultura”. En contraste con los animales, los seres humanos se humanizan gracias al papel del lenguaje y los instrumentos; ambos cumplen el papel de mediadores externos y gracias a ellos los hombres nos diferenciamos de los animales.
Como afirmara el propio Merani: “El pensamiento, por lo demás, no es un puro acto del individuo; corresponde al conjunto de los individuos, y no de una generación, sino de todas las que se han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. Hecho individual, por una parte, también lo es, a igual título, social” (Merani, 1969).
Por ello podemos afirmar con Leo Vigotsky, David Ausubel, Henry Wallon y Alberto Merani que todo proceso humano es social, contextual e histórico y que los procesos cognitivos, valorativos y praxiológicos deben entenderse demarcados por los contextos históricos y culturales en los que viven los sujetos.
aporte de: Carlos Gómez Londoño. Pbro.
BIBLIOGRAFÍA:



LEO VIGOTSKY es el fundador de la teoría socio cultural en psicologia. Este psicólogo ruso que vivió entre los siglos XIX y XX considera el aprendizaje como uno de los mecanismos fundamentales del desarrollo. En su opinión, la mejor enseñanza es la que se adelanta al desarrollo. En el modelo de aprendizaje que aporta, el contexto ocupa un lugar central. La interacción social se convierte en el motor del desarrollo. Vigotsky introduce el concepto de 'zona de desarrollo próximo' que es la distancia entre el nivel real de desarrollo y el nivel de desarrollo potencial. Para determinar este concepto hay que tener presentes dos aspectos: la importancia del contexto social y la capacidad de imitación. Aprendizaje y desarrollo son dos procesos que interactuan. El aprendizaje escolar ha de ser congruente con el nivel de desarrollo del niño. El aprendizaje se produce más facilmente en situaciones colectivas. La interacción con los padres facilita el aprendizaje. 'La única buena enseñanza es la que se adelanta al desarrollo.
Aporte de: Carlos Gómez Londoño. Pbro.
Cibergrafía:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/356/35601309.pdf
http://www.monografias.com/trabajos10/enso/enso.shtml
http://www.youtube.com/watch?v=Io7voVZX2kU&feature=related

La opción pedagógica más pertinente en la actualidad es la de un modelo o enfoque interestructurante y dialogante que considere el papel activo del estudiante en el proceso de aprendizaje, pero que también comprenda que la medicación es una condición necesaria del desarrollo. Una postura que reconozca que las ideas no son sembradas en la mente del niño, a la manera de depósitos, sino que conviven, dialogan y coexisten con las anteriores ideas, valores y sentimientos que se manifiestan en el niño y en el joven con el que interactúan. Una postura que considere el diálogo como condición social del desarrollo y que entienda que la educación en “tercera persona” (Escuela Tradicional) tiende a aplastar los intereses de los niños, frenar el desarrollo del pensamiento y a desconocer el papel activo que cumple todo estudiante en el proceso de aprendizaje; pero que también comprenda que la educación en “primera persona” (Escuela Activa y constructivismo) subvalora el papel del maestro y la cultura, y sobrevalora las posibilidades de los propios estudiantes.
Los nuevos modelos que reclama hoy el proceso de enseñanza-aprendizaje han de asignarle al maestro la función esencial de mediador de la cultura. Su tarea es la de planificar, organizar, seleccionar, jerarquizar y ordenar los propósitos y contenidos a ser trabajados. Él debe garantizar que dichos propósitos y contenidos sean acordes con el nivel de desarrollo del estudiante, tanto a nivel cognitivo como socioafectivo. Su función esencial será la de favorecer y jalonar el desarrollo del estudiante. Este maestro debe poseer competencias inductivas, deductivas o argumentativas y un alto nivel de comprensión lectora que le permita captar matices, formular hipótesis o hacer una evaluación crítica de los textos. A su vez, debe realizar un seguimiento completo e integral del estudiante para que pueda partir de allí para trabajar su zona de desarrollo próximo, tanto a nivel cognitivo, valorativo y práxico.
Por su parte el estudiante ha de estudiar de manera activa, por ello deberá preguntar, inquietarse, tomar apuntes, exponer, dialogar e interactuar con el saber, los compañeros y los docentes. Para reforzar este papel activo y favorecer el desarrollo del estudiante se recurrirá en el aula de clase al diálogo grupal en forma de mesa redonda, lectura y trabajo en equipo. Así mismo se privilegiará la discusión, la cooperación entre compañeros y la explicación de un compañero a otro. Esta última estrategia permite más fácilmente al joven acercarse a explicaciones que están dadas en un lenguaje y un contexto emocional y cognitivo más próximo a sí mismo. De esta manera se logra un equilibrio o combinación entre la clase magistral y el diálogo desequilibrante, la mesa redonda y las exposiciones, por ejemplo las adoptadas por el seminario alemán.
Aporte de: Carlos Gómez Londoño. Pbro.
BIBLIOGRAFÍA:
( foto un ambiente en el sena)